La frecuencia correcta depende de cuatro factores: tipo de uso, horas de operación, entorno ambiental y tipo de equipo.
Factor 1: Tipo de uso y criticidad
Residencial
Uso 2-5 horas al día, ocupación baja. Mantenimiento: una vez al año, antes de verano.
Oficinas corporativas
8-10 horas diarias, alta rotación de personas. Mantenimiento: cada 3 a 4 meses.
Restaurantes, bares, cafeterías
El entorno más duro. Vapores, grasa, humedad. Mantenimiento: mensual obligatorio.
Clínicas, consultorios, farmacias
Requerimiento técnico y sanitario. Mantenimiento mensual o quincenal, con cambio frecuente de filtros HEPA.
Retail y tiendas
Horario extendido, tráfico alto, polvo. Cada 2 meses o mensual en centros comerciales.
Data centers y salas de servidores
Monitoreo continuo + mantenimiento mensual o quincenal.
Factor 2: Horas de operación
El intervalo se ajusta cuando se superan 1,500-2,000 horas de operación. Una oficina típica (10h × 22 días × 12 meses = 2,640 horas anuales) requiere mantenimiento cada 3 meses.
Factor 3: Entorno ambiental
Lima tiene humedad alta y polvo importante. Un equipo cerca al tráfico de Javier Prado ensucia el filtro al doble de velocidad. La salinidad costera (Miraflores, Barranco, Chorrillos) corroe componentes — mantenimiento trimestral obligatorio.
Factor 4: Tipo de equipo
- Splits murales: cada 3 a 6 meses comercial.
- Cassettes de techo: cada 3 meses (acumulan más polvo por gravedad).
- Sistemas VRF: interiores cada 3 meses, exterior cada 6.
- UMAs y ducto: cada 2-3 meses + limpieza de ducto cada 1-2 años.
- Chillers: mantenimiento mensual + limpieza química semestral.
Qué pasa si postergas
Un filtro sucio hace que el motor trabaje 15% más duro. Un serpentín sucio reduce la eficiencia 20-30%. Un capacitor débil quema el compresor — y el compresor es el 60% del costo del equipo.
Postergar 6 meses puede incrementar tu factura eléctrica entre 15% y 40%, acortar la vida útil 2-3 años, y generar fallas catastróficas de S/. 1,500 a S/. 8,000.
La lógica del contrato mensual
Distribuye el costo de forma previsible y asegura que nadie olvide programar la siguiente visita. Los administradores que no tienen contrato siempre postergan — y terminan pagando reparaciones evitables.